
Garantizar una seguridad exterior eficaz para grandes complejos residenciales y comerciales presenta una serie de desafíos: amplias superficies que proteger, terrenos variados y condiciones meteorológicas cambiantes, que dificultan una detección fiable.
Tradicionalmente, para proporcionar una cobertura suficiente en estos grandes emplazamientos, los sistemas de seguridad incluían la instalación de varios sensores distribuidos por la zona. Pero, en última instancia, una cobertura suficiente no es lo mismo que una cobertura eficaz, lo que daba lugar a puntos ciegos, detecciones inconsistentes, mayor probabilidad de falsas alarmas y un aumento de los costes y el esfuerzo de instalación.
Estos problemas persistentes y los comentarios de los instaladores impulsaron el desarrollo de la serie de sensores WXI. Estaba claro que los instaladores querían una solución más sencilla, que garantizara una detección exterior estable y continua sin necesidad de combinar varios dispositivos.
Cuando comenzamos a explorar el concepto, un mensaje se hizo evidente: las brechas en el área de cobertura eran un problema recurrente. En regiones como Sudáfrica, por ejemplo, donde la protección integral de la propiedad es fundamental, este mensaje era aún más contundente. Los instaladores se enfrentaban con frecuencia a dificultades para alinear múltiples dispositivos, mantenerlos calibrados y asegurar un rendimiento constante frente a factores ambientales como cambios de temperatura y luz, así como el paso de pequeños animales. Para los propietarios, el resultado solía ser una solución fragmentada y expuesta a vulnerabilidades significativas.

Reconociendo estos desafíos, nuestro equipo de ingeniería se propuso crear una solución innovadora basada en un concepto único de detección de 180 grados. Aunque técnicamente se podrían utilizar dos sensores de 90 grados para lograr la misma cobertura, esta opción presenta desventajas evidentes: un rendimiento de detección inconsistente en el punto donde se unen ambos campos, más tiempo necesario para alinearlos correctamente y, desde el punto de vista estético, un mayor número de sensores visibles en la fachada.
Desde la perspectiva de ingeniería, el reto consistía en diseñar un sistema capaz de mantener la estabilidad en todo el ángulo de 180 grados, especialmente a corta distancia, donde los reflejos, la luz solar y el movimiento pueden generar interferencias. Esto implicó un minucioso perfeccionamiento del diseño óptico.
Los entornos exteriores son impredecibles, y minimizar las falsas alarmas fue una prioridad fundamental. El diseño óptico del WXI funciona en combinación con una lógica inteligente de evaluación de movimiento que perfeccionamos utilizando datos reales de detección. Esta combinación permite al sensor filtrar activaciones provocadas por pequeños animales o por fluctuaciones de temperatura y luz. La detección en doble capa refuerza aún más la estabilidad, ya que exige que ambas capas validen cualquier movimiento antes de generar una alarma.
Durante el desarrollo del producto aplicamos las mismas pruebas rigurosas que utilizamos en toda nuestra gama de sensores exteriores, sometiendo los prototipos a cambios bruscos de temperatura, variaciones de iluminación y condiciones meteorológicas adversas. También empleamos datos de detección recogidos in situ para entrenar y mejorar la lógica inteligente, ayudando al sensor a diferenciar mejor entre amenazas reales y activaciones de fondo o interferencias. Esta exigente fase de pruebas en condiciones variables permitió perfeccionar tanto la lógica como la óptica, garantizando un rendimiento constante en todo el campo de 180 grados.
Un comentario habitual de los instaladores durante la investigación de campo fue la necesidad de una cobertura que se adaptase al entorno. No todos los emplazamientos requieren el campo completo de detección de 180 grados, pero estaba claro que los instaladores deseaban mantener una visión amplia con la flexibilidad de enmascarar áreas específicas. En respuesta a esta necesidad, desarrollamos un mecanismo de enmascaramiento optimizado y preciso que permite ajustar el área de cobertura de forma rápida y sencilla. Con un único sensor WXI capaz de sustituir varios dispositivos, el tiempo de instalación se reduce considerablemente. Además, gracias a una configuración rápida y sencilla tanto en entornos residenciales como comerciales, se requiere menos trabajo de alineación y menos ajustes.
Desde el lanzamiento de la serie de sensores WXI, los comentarios de nuestros instaladores en todo el mundo han sido positivos, especialmente en lo que respecta a la fiabilidad y la facilidad de configuración. Los instaladores destacan una reducción significativa de las falsas alarmas y menos intervenciones técnicas gracias a la fiabilidad de la detección en todo el campo de cobertura. La serie WXI se ha instalado en miles de emplazamientos residenciales y comerciales en todo el mundo. Desde el concepto inicial hasta su lanzamiento, la historia de la serie WXI es un claro ejemplo de cómo OPTEX desarrolla soluciones que resuelven los problemas cotidianos de sus socios y clientes. Basando el desarrollo en los comentarios y feedback directo de los clientes, pruebas rigurosas en escenarios reales, desafíos prácticos y datos recogidos sobre el terreno, OPTEX ha creado un sensor de gran cobertura que aborda los principales retos de detección mediante una ingeniería más inteligente.
