
España se está convirtiendo en uno de los mercados europeos más relevantes para el desarrollo de infraestructuras digitales. El auge de la nube, la inteligencia artificial y la transformación digital está impulsando la expansión de nuevos centros de datos, y con ello crece también la exigencia de disponibilidad, continuidad operativa y protección. Cuando hablamos de seguridad en estas instalaciones, el foco suele ponerse en las amenazas digitales. Sin embargo, una infraestructura crítica también debe estar preparada para hacer frente a riesgos físicos, como accesos no autorizados, intentos de intrusión o manipulación de equipos sensibles. Cuanto antes se detecta una amenaza, mayor es la capacidad de reacción y de prevenir un incidente.
